Thomas Szas decía que a menudo las personas dicen que aún no se han encontrado a sí mismas. Pero que el sí mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea.
Ser uno mismo es una de las tareas más difíciles que tiene un ser humano, pero entonces aparece Víctor Lemes y se marca esta fabulosa entrevista.
Estudios científicos demuestran que la risa refuerza el sistema inmunológico. ¿Crees que el humor cura algunos males?
La serotonina es el neurotransmisor más importante. Es la culpable (o responsable) de la felicidad está más que demostrado que la persona amargada se retroalimenta en su propia amargura y si no hace nada por salir de esa espiral, no podrá curar los males que la vida trae ya de serie. Me acabo de poner filosofo-científico, pero lo he vivido en mis carnes y sí, puedo afirmar que no hay nada como el sentido del humor y la risa para anular los hedores vitales.
Lo primero que se pierde cuando se comienza una dieta, es el sentido del humor. A ti, ¿qué te hace perder el tuyo?
No he estado a dieta en mi vida, bendito metabolismo, a lo mejor por eso vivo repleto de sentido del humor. Pero por supuesto que hay cosas que me hacen perder el sentido del humor, y es el sufrimiento de mis seres queridos. No el mío, porque el mío yo ya sé gestionarlo y tengo los mecanismos, pero me preocupa mucho ver sufrir a quien quiero. Ahí no hay humor ni positivismo que valga, aunque siempre intento arrancar sonrisas en momentos duros de alguien, y a veces lo he conseguido.
Charles Chaplin decía que la risa es un tónico, un alivio que permite apaciguar nuestro dolor ¿Qué apacigua el tuyo?
Afortunadamente a día de hoy no hay dolor, pero lo he tenido, y en esos momentos, in situ, uno piensa que nada lo puede apaciguar. Si tiro de memoria siempre pienso un “superaste aquello que creías que no superarías, así que confía en tu YO del futuro, que te está esperando con una sonrisa para decirte: “Ves, te dije que saldrías de aquello”. Digamos que mi música, mi necesidad de componer, de contar, de desahogarme, ha conseguido que me conozca mejor a mí mismo, me hago mucha introspectiva, y todo eso me ha salvado en momentos duros, y sobre todo el tiempo. Es un cliché, pero no hay mayor sedante que el tiempo.
Haces canciones y croquetas ¿Qué se te da mejor?
Ja ja ja un amigo Community Manager me recomendó poner en mi perfil de Instagram una frase que llamara la atención, puse esa, y se acaba y de confirmar que funciona. Pero a decir verdad no he hecho croquetas en mi vida. Y aquí viene la bomba: tampoco es que me gusten mucho las croquetas. Me las como, pero soy más de albóndigas. Venga, quémenme en la hoguera. El mundo se divide entre los que prefieren croquetas o albóndigas. Pero bueno, en resumen, por descartes y tras haber explicado que no he hecho croquetas en mi vida, se deduce que se me dan mejor las canciones.
Sátira, sarcasmo, crítica, humor ácido y muchas verdades, ¿Algún plan futuro para una canción con soluciones en lugar de críticas?
Es que se me da fatal sentar cátedra recetando panaceas, es más, no me cae bien la gente que dicta sentencias desde sus atalayas de sapiencia absoluta. Todo es tan relativo y poliédrico que lo absurdo (y a veces ridículo) es ir de sabelotodo sentenciando verdades absolutas.
Por otro lado, sí que tengo una canción que presento siempre, diciendo que es la solución a todos los problemas y a todo el dolor. Se llama “Necesito un coach” y claramente está cargada de ironía, ya que no da la solución, sino que plasma a esos gurús que lo arreglan todo con un “Si quieres puedes”. No, un tetrapléjico no podrá levantarse y correr los 100 metros lisos en 10 segundos, por mucho que quiera y por mucho que lo desee con todas sus fuerzas pidiéndoselo al universo. No soporto esas falsas recetas que sólo generan frustración en quien no puede conseguir algo. Aprovechan la fragilidad del vulnerable y eso es muy peligroso y muy frustrante para el manipulado. Que manipulen si quieren, pero para hacerles ver la realidad, no la quimera.
¿Por qué nos hace tanta gracia el mal ajeno?
Depende del mal, tendemos por inercia a reírnos de una caída o un golpe de alguien, aunque a mí personalmente me da como un calambre interno, que tampoco es que me haga mucha gracia. Pero si el mal se refiere a un pequeño golpe, o tropiezo, sí, reímos por alguna ley de la naturaleza que desconozco. Ahora bien, si el mal es mayor, a mí sí que no me hace gracia. El mal ajeno puede ser una muerte o una enfermedad degenerativa y eso creo que le hace gracia a nadie, o eso quiero creer, espero que al menos la mayoría de la sociedad tenga empatía, pero hay tanto psicópata y misántropo amargado por ahí, que vive babeando al acecho de la caída de alguien, que ya no sé ni qué pensar.
¿Nos recomiendas un rincón y tu sitio gastronómico favorito de Canarias?
Pues mira, esta semana me he enamorado de Fuerteventura en general y de algunas playas en particular. Me mojo, voy a recomendar La Playa de la Concha, por ejemplo. Y sitio gastronómico Las Cuevas de Guayadeque.



